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viernes, 14 de agosto de 2009

El Libro de la Semana: La Boca Pobre de Flann O´Brien

El día de hoy:

La Boca pobre de Flann O´Brien Es la segunda novela de este autor irlandes, fue publicada en gaélico en 1941 y en 1964 se tradujo al inglés.
Es disparada, divertida, donde el protagonista es quien narra la historia con un estilo florido y amanerado que se contrapone con los orígenes y trayectoria del personaje vamos conociendo. Es una crítica de la situación imperante de la población rural irlandesa a mediados del siglo xx. La identidad, real o impostada, es el principal tema de esta novela y el título de La boca pobre alude a una expresión gaélica que hace referencia a cargar las tintas sobre la pobreza y las penurias que se padecen, con objeto de obtener compasión y lástima, y los beneficios que estas reportan.
Aquí todos buscan ser lo que no son, como sucede en otras sociedades, en especial en lugares de poca densidad poblacional y con ciertas costumbres conservadoras.
La sátira fue siempre un elemento muy presente en la tradición gaélica, desde la poesía medieval al espléndido y dieciochesco Tribunal de la medianoche. Flann O’Brien lo sabía y contribuyó al género con esta estupenda novela.Es una parodia de los libros que a principios del siglo pasado se publicaron en Irlanda, describiendo la tradicional pero miserable vida de los buenos irlandeses, así como una parodia de las ligas para el estudio de lo gaélico que surgieron por doquier y que, mientras investigaban la lengua y tradiciones irlandesas, prestaban escasa atención a las paupérrimas condiciones de vida de los estudiados que, por parecerles algo verdaderamente típico, consideraban que no debían cambiarse.
Sobre esa base construye O’Brien una novela que reproduce uno por uno los tópicos que llenaban las novelas que parodia. Su protagonista, Bonaparte O’Cúnasa, nos describe su vida en Corca Dorcha, una ficticia región irlandesa reducto de todo lo verdaderamente gaélico, dándonos a conocer su casa miserable, su familia, su primer y único día de escuela, sus relaciones con los vecinos y las distintas aventuras que jalonan su existencia de verdadero irlandés. Pero su casa, su familia, sus vecinos y toda su vida están descritos, con gran mordacidad. El destino de los verdaderos irlandeses es expresado en esta novela donde siempre era, y sólo podía ser: criar cerdos, empaparse bajo los aguaceros que caían cada noche, comer papas o patatas, llevar pantalones grises en la niñez, que el primer día de escuela un profesor que no hablaba gaélico les cambiase su nombre. Los diálogos y reflexiones de los personajes que intervienen en la historia cumplen la función de demostrar que todos son verdaderamente gaélicos, con sus «Válgame Dios» y sus «No habrá otros como nosotros».
Tampoco faltan en la historia las figuras de aquellos estudiosos que recorrían los caminos, gramófono en mano, buscando entrevistar a los ancianos de lugar para que en buen gaélico les contasen las historias de antaño. Aunque, en el fondo de una casa oscura, confundiesen a un cerdo vestido con pantalones grises con un anciano algo achispado y grabasen sus ronquidos felicitándose por haber obtenido una nuestra del gaélico más incomprensible, el de mejor calidad.A estas estrafalarias historias se mezclan las increíbles peripecias de O’Cúnasa y sus vecinos.. Sinceramente es una obra divertida, delirante, inteligente, que es muy recomendable.

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